7 de octubre de 2007

Marcha Hoyos de Iregua 2007. PN Sierra de Cebollera, Cameros, Sistema Ibérico

mañanita fresca y sana en Cameros

Fernado me puso en danza hace meses sobre esta marcha. Apuntando la nota en la agenda del teléfono, lo demás vino rodado, teniendo la intención clara de llevarla a cabo.

La Marcha en si la organiza entre la Fundación Caja Rioja y el Club de Montaña logroñés “Sherpa”. Llevan, con la de 2007, la decimotercera edición, y lo que no se aun es si repiten siempre el itinerario o no. En caso de no repetirlo, sería más motivante para volver a hacerla.

Desde el punto de vista de la logística, en mi caso era más fácil pues teníamos la posibilidad de pasar el finde en Logroño, aprovechando para visitar a Esther, Ángela y Fernado. Llegamos el sábado 6 al mediodía. Dimos de comer a los lolos en casa; después paseíto por el centro (con Lucía y Rocío). Comemos en casa y cae una buena siesta, yo con Aimar, que enseguida se queda como un tronco. Por la tarde otro paseo (ya se nota que anochece antes de lo que nos gustaría). Pasamos frente al edificio de Beneficiencia; actualmente alberga exposiciones, entre otras cosas.

Trato de no pasarme cenando, ya sabemos que no ayuda a dormir bien y que al día siguiente se ha de levantar temprano y no mola tener pesadez; hay que desayunar bien.

Salimos de El Cubo con el tiempo justo, Fernando le pisa al Megane mientras es aun de noche. La Marcha se celebra cada 1er domingo de octubre; justamente a las ocho es cuando hay luz suficiente para empezar a andar sin recurrir al frontal. Aparcamos a la entrada del pueblo de Villoslada, con medio coche en la cuneta. No duele, es coche de empresa. La Guardia Civil controla un poco el acceso al pueblo. Pasamos por el frontón, donde se apuntan aun algunos montañeros “de última hora”. Pasamos frente al centro de Interpretación del Parque Natural, y Fernando me señala con el dedo: No había caído en la cantidad de gente que serpentea por la loma que coge altura, justo entre la carretera a Lomos de Orios y la que sube a las Viniegras.

A los 4 km. se encuentra el primer avituallamiento, junto a un abrevadero: Café, leche, colacao, pastelitos, acuarius, coca-cola, …

Aun quedan 4 km. hasta la cima del primer monte (casi 1900 m). Esta parte de la ascensión es preciosa: Bosque de pinos, prados, algo de roquedo, … Poco antes de la cima el terreno se despeja, permitiedo admirar el desconocido (para mí) paisaje de Cameros. Creo haber podido ver el Pico de Urbión, así como otros tantos que a día de hoy no conozco. En la cima de (…) nos hacen el primer control de paso. Ambiente tranquilo y agradable. La méteo, muy agradable, con nubes altas, sol pero en ningún momento sensación de calor o bochorno. Al contrario, una suve brisa que te haría sin duda enfriarte de permanecer parado.

Tras unos minutos en la cima, iniciamos un descenso en picado al valle, menos mal que el ascenso no era por esta vertiente. Un agradable paseo por el hayedo nos deja en la carreterita que sube a Lomos de Orios. Nosotro vamos por camino; accedemos a una pista que va hasta Puente Ra. Desde este punto se puede ir a una zona de cascadas (a 1,7 km), así como se sube directo a la ermita. La zona de la ermita es muy bonita, es una mezcla de prados, roquedo y pinares, con mesas para comer. La organización nos obsequia con un kit de comida compuesto de bocadillo de lomo con pimientos (haciendo honor al topónimo), sandwich tipo “vending”, manzana, aquarius o coca-cola, agua, y hasta vasito de vino cosechero (en La Rioja no iba a poner vino malo, ¿no?).

Desde Lomos de Orios la cuesta se mantiene, y la hacemos despacito pues también hay que dejar sangre para la digestión. Por otro bonito pinar ascendemos hasta un alto (Achicharre) despejado y rocoso, tras el cual se llanea un poco por una mezcla de prederías y pinar claro. Observo un bonito pico, que por lo que leo en la guía es el Aspa, y que imagino se subirá desde la ermita.

Pasada esta zona se efectúa un bonito flanqueo, para tras él lanzarnos definitivamente hacia el valle. Fernando a estas alturas va sumando fatiga, aparte lleva uno de los dedos gordos muy golpeado, lo que penaliza bastante en las bajadas. Llegados a la vera del río (desembocará en el Iregua), comenzamos la parte seguramente más monótona (aunque es precioso caminar junto al río y dentro del cromático hayedo, son 4 kms. del 22 al 26 y ya se empieza a pensar en acabar).

El km. 26 alberga el último avituallamiento y control de paso. Me zampo dos pastelitos, me trago una coke. Ya sólo restan 4 kilómetros hasta el pueblo, a la derecha del río, al otro lado de la carretera. Voy atemperando el paso ya que Fer va cansado y con los pies doloridos.

Lo siguiente mejor para él, por tanto, es ponerse las zapatillas… Aun antes de irnos nos acercamos a por el diploma y el regalito (una especie de riñonera-termo, que Beatriz enseguida la destina a albergar las meriendas de los niños).

Y precisamente tras la merienda nos acercamos a Gasteiz, pues el lunes Javier tiene consulta, y Bea se queda con él. Yo, por mi parte, me vengo a Donosti en La Contienantal de las 21.30h, sin poder evitar una par de cabecaditas en el trayecto.

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