25 de abril de 2004

Pic de Ger 2613 Echelle des Isards. Ossau-Gourette, Pirineos








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tiempo total 9h50’.

horario Gourette 04h40, base couloir 06h50, cima Ger 11h30, Gourette 14h30.

condiciones/meteo día de primavera, frío nocturno moderado y en general magnífico. Viento suave, pero frío, en la cresta.

A punto de finiquitar la temporada invernal (exigua, sólo el Txipeta en Pirineos), coincidimos los tres para hacer una clásica del pirineismo invernal, zona francesa: La Escalera de los Sarrios, al Pic de Ger. Clásica, no nos extraña, después de ver ese entorno precioso y alpino de las paredes Este del grupo Rognon-Ger y Salon de Ger, de los Ger de toda la vida…

Arribamos a Gourette, mirando en la cerniente oscuridad el grupo de los picos de Ger, y buscando “pa’ dormir”. Al final optamos por la garita de esperar al bus de esquiadores.

Las nubes que habían se van evaporando y la noche queda rasa. Feliz cena explosiva: Queso de Cabrales, de bola, chorizo de El Rasillo, sopa del termo, birras, ..., de lujo.

Duermo a pierna suelta de 22.30h a 04.00h, que es cuando suenan las alarmas. Qué pereza, pero, ¿a qué hemos venido sino? La cara es Este, y ahora a finales de abril le da el Sol echando leches. Desayunamos un poco, y aproximamos de noche; nada de descanso, subimos sin parar. Amanecemos llegando a la base del corredor.

Es precioso, gran amanecer, tal y como sospechábamos. Nos vestimos para la ocasión y, dadas las buenas condiciones, tiramos sin cuerda, 45º con tramos de hasta 50º de nieve perfecta, transformada, dura; sacamos el otro piolet. Aiert se encuentra otro, un Faders, o sea que va con tres. (¿Con qué agarra el tercero?). 

La ascensión transcurre con buenas sensaciones, con Alberto en cabeza. A medida que llegamos a la segunda parte de la pared, las amenazantes cornisas que se han formado en la cima del Salon nos hacen desconfiar y separarnos hacia la izquierda, además tenemos la huella marcada.

Salimos a la arista Salon-Pic, con las primeras sensaciones de que cambiamos el chip: Hay que sacar la cuerda, a partir de ahora comienza a funcionar la cabeza, prestando mucha atención a lo que hacemos. Nos separa del Pico Ger una arista que de momento hay que trasponer. Alberto se aventura viéndolo nada claro. Al otro lado apenas le oímos, ya que encima sopla algo el viento. Trata de montar una reunión, con todas sus energías, que nos permita a Aiert y a mí hacer el paso de caballo y el destrepe en nieve y roca (II) con seguridad. Pasó un mal rato por la posición incómoda que no pudo evitar (reunión de baga y empotrador).

Por fin Aiert y yo hacemos el paso; flipo un poco por el destrepe que nos toca hacer (II, expo). Una vez bajo la placa de roca, Alberto la destrepa, tras ordenar las cuerdas, y en ensamble, por terreno empinado pero más tranquilo, accedemos a la cumbre.

Durante este recorrido, la sombra que oscurecía la punta del Ger ha sido eliminada por el Sol ascendente, haciendo a la vez menos difícil lo que parecía una pared de nieve mucho más vertical. Ya estamos más relajados.

Comemos en la cima, ufff, qué panorama podemos admirar: Anie, Billare, Gabizos, Sesques, Balaitous, Midi d’Ossau, Midi de Bigorre...

Acometemos el descenso tranquilos, faldeando un buen rato a media ladera hasta el collado Amoulat. Admiramos este precioso pico, con su atrayente Cara Norte completamente helada (*), e inmediatamente la apuntamos en nuestra libreta de “pendientes”.

Bajando del collado a darle la vuelta al monte oímos/vemos varios derrumbes en la vía “Mariage Blanc” al Amoulat, lo que sentencia feacientemente que la temporada de hielo se ha acabado aquí por este año. La huella que nos abre Txorizo a media ladera es la que nos salva de un agotamiento mayor (gracias otra vez). Retornados a la estación superior, sólo nos resta bajar por las pistas, eso sí admirando la preciosa vía que hemos hecho, y sus hermanas mayores como la “Norte del Rognon”, o la “Goulotte des Yeux”.

La tarde es de primavera 100%, imposible mejorarla. Nos cambiamos junto al coche y bajamos a comer algo. Encontramos un prado semi-paradisíaco algo más abajo del puerto, con el circo de Gourette prácticamente a la vista. Damos buena cuenta del stock sobrante, y hacemos otra coctelera fantástica en el estómago.

Tres horitas de autopista, previa parada para pillar coca-cola y espabilarnos un poco, y estamos en Donosti. B & E han pasado el día en Behobie-plage y en Bera. Han comido allí, y me sorprende con las sobras de un plato de magret de pato con foie, que ma ha traído en uno de los potes de la lolaila.

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