8 de septiembre de 2004

Pico de Tempestades 3290 ruta normal Cara SE. Valle de Ballibierna-Maladeta, Valle de Benasque, Pirineos



intro Tras un día completo de mal tiempo en Benasque, el miércoles 8 la méteo nos dio una tregua a todos los que nos habíamos desplazado a este gran teatro de la naturaleza a subir a sus picos más feroces…

fecha 08.09.04, miércoles

dificultad/carácter II F+. Ambiente de alta montaña, algo largo y mucho desnivel en poca distancia. La arista hacia Margalide* es aérea en algún tramo (II).

grupo Alberto, Aiert y yo.

base Puente Coronas, 1950 m

tiempo total 7h10’.

horario (trayecto bus Senarta-P.Coronas 7.30h-8.05h), inicio P.Coronas 8.15h, Cima Tempestades 11.40h, P.Coronas 15.15h.

foto digitales nikon de Alberto y Aiert.

m+ Picos Margalide y Rusell (con su interesante couloir invernal), y un largo etecétera en el Valle.

ruta Desde el Puente Coronas (se llega en bus por la pista regulada de Vallibierna –julio, agosto, ½ septiembre-) se toma en principio el GR que va hacia el fondo del valle. Llegados a un puentecito de madera, no lo cruzamos (iríamos hacia el Vallibierna), y seguimos por la misma orilla para subir hacia el Ibón de Llosás (referencia: las paredes negras que lo cierran por el Norte). Pasado el 2º ibón, de bonita forma alargada, ya giramos hacia la izda. (hitos) para ir alcanzando las grandes morrenas en el circo Tempestades-Margalide-Rusell. La hierba va dejando paso poco a poco a la pura roca granítica, cada vez más másica. El entorno es de alta montaña, el típicamente desolado y agreste de este macizo. Entra grandes losas (recuerda también al acceso al Ramougn, en Neouvielle) vamos acercándonos a la base del pico, que se alcanza por pendientes fáciles y una breve trepada en su pináculo final (I). Descenso por el mismo itinerario.

report Con sensaciones no todo lo buenas que me gustarían, y un poco emparanoiado porque había tenido un mareillo hacía unos días (en Campillo de Ranas), pero contento de acometer un 3000, que ninguno de los tres, por cierto, nos acordábamos de cúal había sido el último que habíamos subido. Al Valle superior accedímos mediante el bus (11 € c.u. i/v) Benasque-Vallibierna. Buen ambiente, con música reaggae y todo. Afortunadamente era de noche y apenas se veían los cortados del valle por los que discurría el bus…

De los pocos que subimos, éramos los únicos en ir a Losás. Un simpático pamplonica iba al Vallibierna, un poco despistado, y otros 2 grupos al Aneto, por Coronas. A la altura del puenntecillo de madera adiviné la situación del ibón de Llosás por las grandes paredes negras de origen glaciar que enmarcaban la cubeta, bajo la vertiente SO del Tempestades. Lo alcanzamos, y nos vimos rodeados de un gran marco pirenaico. Granito por todas partes, con agujas, placas, aristas, y el 3000 más alto del Pirineo muy cerca. Pasado el 2º ibón la pendiente se hace dura y mantenida hasta la cima, sin apenas descansos. La llegada a la misma es sencilla, con una fácil trepada final y que además no impone exposición, al no tener que efectuarse por la vertiente Norte (la imponente del glaciar de Tempestades). Las nubes, durante toda la ascensión, han estado pululando por la arista, y se adivina que están asentadas en el lado Norte de la cresta. Por mala suerte, durante la estancia en la cima la niebla cubre todo y apenas se levanta algo para vislumbrar el Aneto. A&A se piensan el paso al Margalide, mientras que yo desisto porque estoy algo nervioso; les esperaré en la roca donde hemos dejado los crampones y los piolets. Así pues, se acercan al collado y, dejando todo menos el casco y las cámaras en el mismo, se dirigen ligeros hacia el pico, que no es más que una preciosa “erección” de la más famosa arista del Aneto (ver report de Alberto).

Nos reencontramos en la roca comentada arriba, y tras comer otro poco, emprendemos el descenso, con el tiempo un poco justo, aunque suficiente, para tomar el bus de vuelta al Pla de Senarta. Nos da tiempo, junto a la parada, a mojarnos un rato los maltratados pies. Abajo en el valle, nos espera Barrabés y nuestro confortable vivaco.

Ascenso de Gorka Nuestro querido tigre de Zamatete había hecho la misma ruta hacía más de un mes antes; he aquí alguna de las fotos que me ha enviado:

report de Alberto Tras hacer cumbre en el pico Tempestades, surgieron las dudas de continuar la arista hasta el pico Margalida, la causa principal era la niebla y viento existente que quitaban las ganas de meterse en ella, tras una primera impresion un poco alarmanate por el perfil de la misma que asustaba un poco. Al final en un claro Aiert y yo nos animamos y comenzamos a recorrerla planteándonos la duda de siepre, ¿cuerda o no cuerda? Como el libro dice que es mas fácil de lo que parece y que no supera el II grado en ningun momento decidimos ir sin ella por rapidez, ya q la niebla acechaba otra vez. Al principio cometemos el error de subirnos a un gendarme, el cual hay que flanquear por el lado izdo, llevándonos al vacío de la vertiente de Barrancs, nos asusta ver semejane patio y pasos tan expuestos (que no dicifiles) y decidimos retroceder y buscar el paso por el lado contrario,encontrando ya unas fitas dispersas que nos ayudan a ir progresando entre el caos de bloques. La roca es granito de una excelente calidad y el progreso es rapido, entre trepadas y destrepadas. Como punto a atención, le recalco una y otra vez a mi compañero que mire dos veces lo que pisa y lo que toca, para evitar la caida con un bloque suelto, desagradable situación que uno ya tuvo ocasion de experimentar. Llegamos a lo que parece tramo final, y como cima del pico Margalida observamos una gran piedra sin base en su punta alta, con lo cual nos obliga a hacer un extraño paso y colocarnos como "montados a caballo" para sacar la foto cimera. Observamos una reunión que parece ser la salida del corredor al pico Margalida desde la otra vertiente, aunque ahora son todo rocas, se intuye la belleza de este itinerario directísimo. La vuelta la desarrollamos con el mismo cuidado de la ida, mirando con lupa lo que tocamos, aumentando un poco la dificultad, al tocar mayor terreno de destrepe, hasta que llegamos de nuevo al collado donde habíamos dejado las mochilas, y desde donde divisamos a Iñaki esperándonos más abajo, con cara seguramente de aburrido. Como anécdocta decir que Aiert divisó en una grieta de la cresta una bombona de oxígeno, que casi no queremos ni imaginarnos por qué causas acabó en dicho lugar.

En definitiva un bonito trayecto, disfrutón, pero a realizar con exquisito cuidado por la exposición del mismo en muchos momentos, el cual no pudimos aprovechar su belleza al 100%, debido a que la niebla nos chafó las vistas hacia el Aneto y Pico Rusell en muchos momentos, aunque si que llegamos a ver parte del glaciar en alguna ocasión.

AFC.

Iñaki, sábado, 07 de mayo de 2011

17 de mayo de 2004

Sucedido en algún lugar de... La Montaña Palentina, Cordillera Cantábrica

uno de los mejores paisajes della mía vita


"... el 16 de mayo se fueron tempranito a un pueblo que está en la "Ruta de los Pantanos", entre Cervera de Pisuerga y Velilla de Rio Carrión. Era un dia de primavera clarísimo, y de buena mañana comenzaron su excursion, como tantas otras veces. Rodearon parte del embalse (al otro lado del cual esta el Parador de Turismo de Cervera), y se fueron internando en el bosque, robledal sobre todo, oscuro y muy tupido. Iban subiendo por una pista tapizada de verde, de pendiente suave, tranquilamente. Cada uno por una orilla de la misma.

En un determinado momento, al dar una curva y verse lo que seguía, Mercedes empezó a vislumbrar algo que se movía en el bosque. En estos casos la mente tarda en reaccionar. Aunque los pensamientos son raudos, siempre buscamos respuestas inmediatas, no paramos de darle al coco. Mercedes pensó, en unos milisegundos, algo asi como: "Uy, que vaca tan rara, que no tiene cuernos y tiene un cuerpo tan rechoncho..." Pasados esos milisegundos en los que el cerebro no es capaz de darse así mismo una respuesta certera, Mercedes le dice en voz alta a mi hermano, que estaría en la luna:

- "Oscar, eso de ahí es un oso".

Mi hermano, cuando reaccionó, efectivamente identificó un ejemplar adulto de oso pardo, de pelo brillante. Un oso en toda regla, vamos. Oscar me dijo que no sabe exactamente porqué, pero que le vino a la mente que era un ejemplar hembra.


Los tres, así pues, Mercé, Oscar y la osa se encontraban frente a frente, a unos 10 metros de distancia. Mirándose fijamente. Sorpresa morrocotuda para todos los implicados; tremendo despiste de la osa que, en condiciones normales, no hubiera dejado acercarse a un "humano" a más de un kilómetro.

La adrenalina bombeando.

Bien pues, la osa, presa del gran susto, y posiblemente criando (dada la época del año), lo que acto seguido hizo fue, abrirles la boca, sin gruñir, parece, y empezar una carrera hacia ellos, ni más ni menos. Los dos excursionaistas más inofensivos de toda España estaban siendo atacados/perseguidos por un oso pardo adulto, y tenían menos de 10 metros para reaccionar.

En esto, mi hermano le dice a Mercé, a la que tenía agarrada del brazo: "Mercedes, date la vuelta y ¡corre!" Los dos excursionistas más inofensivos de España salieron pitando (supongo que batiendo el record de velocidad, al menos, de la provincia de Palencia) pista abajo, despavoridos. A los segundos, a ese tiempo indeterminado en que se pierde la nocion de las cosas, Oscar tuvo los arrestos de mirar de reojo hacia atrás, pensando que, o lo tenían oliéndoles la espalda, o ya se había parado. En ese instante pudo ver cómo la osa comenzaba a darse la vuelta y emprender su carrera hacia arriba, a protegerse en la espesura del bosque.
Los bosques de la Montaña Palentina esconden estos secretillos que te pueden quitar por una temporada, como le ha pasado a Oscar y Mercedes, las ganas de adentrarse en ellos. Ver un oso en libertad en España es un acto verdaderamente anormal, rarísimo. Incluso los aldeanos que están toda su vida en esos montes nunca ven ninguno. No verlos es lo normal. Pero aún existen, afortunadamente.

25 de abril de 2004

Pic de Ger 2613 Echelle des Isards. Ossau-Gourette, Pirineos








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tiempo total 9h50’.

horario Gourette 04h40, base couloir 06h50, cima Ger 11h30, Gourette 14h30.

condiciones/meteo día de primavera, frío nocturno moderado y en general magnífico. Viento suave, pero frío, en la cresta.

A punto de finiquitar la temporada invernal (exigua, sólo el Txipeta en Pirineos), coincidimos los tres para hacer una clásica del pirineismo invernal, zona francesa: La Escalera de los Sarrios, al Pic de Ger. Clásica, no nos extraña, después de ver ese entorno precioso y alpino de las paredes Este del grupo Rognon-Ger y Salon de Ger, de los Ger de toda la vida…

Arribamos a Gourette, mirando en la cerniente oscuridad el grupo de los picos de Ger, y buscando “pa’ dormir”. Al final optamos por la garita de esperar al bus de esquiadores.

Las nubes que habían se van evaporando y la noche queda rasa. Feliz cena explosiva: Queso de Cabrales, de bola, chorizo de El Rasillo, sopa del termo, birras, ..., de lujo.

Duermo a pierna suelta de 22.30h a 04.00h, que es cuando suenan las alarmas. Qué pereza, pero, ¿a qué hemos venido sino? La cara es Este, y ahora a finales de abril le da el Sol echando leches. Desayunamos un poco, y aproximamos de noche; nada de descanso, subimos sin parar. Amanecemos llegando a la base del corredor.

Es precioso, gran amanecer, tal y como sospechábamos. Nos vestimos para la ocasión y, dadas las buenas condiciones, tiramos sin cuerda, 45º con tramos de hasta 50º de nieve perfecta, transformada, dura; sacamos el otro piolet. Aiert se encuentra otro, un Faders, o sea que va con tres. (¿Con qué agarra el tercero?). 

La ascensión transcurre con buenas sensaciones, con Alberto en cabeza. A medida que llegamos a la segunda parte de la pared, las amenazantes cornisas que se han formado en la cima del Salon nos hacen desconfiar y separarnos hacia la izquierda, además tenemos la huella marcada.

Salimos a la arista Salon-Pic, con las primeras sensaciones de que cambiamos el chip: Hay que sacar la cuerda, a partir de ahora comienza a funcionar la cabeza, prestando mucha atención a lo que hacemos. Nos separa del Pico Ger una arista que de momento hay que trasponer. Alberto se aventura viéndolo nada claro. Al otro lado apenas le oímos, ya que encima sopla algo el viento. Trata de montar una reunión, con todas sus energías, que nos permita a Aiert y a mí hacer el paso de caballo y el destrepe en nieve y roca (II) con seguridad. Pasó un mal rato por la posición incómoda que no pudo evitar (reunión de baga y empotrador).

Por fin Aiert y yo hacemos el paso; flipo un poco por el destrepe que nos toca hacer (II, expo). Una vez bajo la placa de roca, Alberto la destrepa, tras ordenar las cuerdas, y en ensamble, por terreno empinado pero más tranquilo, accedemos a la cumbre.

Durante este recorrido, la sombra que oscurecía la punta del Ger ha sido eliminada por el Sol ascendente, haciendo a la vez menos difícil lo que parecía una pared de nieve mucho más vertical. Ya estamos más relajados.

Comemos en la cima, ufff, qué panorama podemos admirar: Anie, Billare, Gabizos, Sesques, Balaitous, Midi d’Ossau, Midi de Bigorre...

Acometemos el descenso tranquilos, faldeando un buen rato a media ladera hasta el collado Amoulat. Admiramos este precioso pico, con su atrayente Cara Norte completamente helada (*), e inmediatamente la apuntamos en nuestra libreta de “pendientes”.

Bajando del collado a darle la vuelta al monte oímos/vemos varios derrumbes en la vía “Mariage Blanc” al Amoulat, lo que sentencia feacientemente que la temporada de hielo se ha acabado aquí por este año. La huella que nos abre Txorizo a media ladera es la que nos salva de un agotamiento mayor (gracias otra vez). Retornados a la estación superior, sólo nos resta bajar por las pistas, eso sí admirando la preciosa vía que hemos hecho, y sus hermanas mayores como la “Norte del Rognon”, o la “Goulotte des Yeux”.

La tarde es de primavera 100%, imposible mejorarla. Nos cambiamos junto al coche y bajamos a comer algo. Encontramos un prado semi-paradisíaco algo más abajo del puerto, con el circo de Gourette prácticamente a la vista. Damos buena cuenta del stock sobrante, y hacemos otra coctelera fantástica en el estómago.

Tres horitas de autopista, previa parada para pillar coca-cola y espabilarnos un poco, y estamos en Donosti. B & E han pasado el día en Behobie-plage y en Bera. Han comido allí, y me sorprende con las sobras de un plato de magret de pato con foie, que ma ha traído en uno de los potes de la lolaila.