12 de enero de 2003

Lakora 1877 ruta normal Belagoa. Valle de Roncal-Belagoa, Pirineos





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El día de autos, nos dirijimos al Pirineo Sur Occidental, una vez recogemos a Gorka en la gasolinera que hay nada más tomar la carretera de Jaca. Sopesadas las opciones (Hecho-Zuriza-Belagoa), optamos por meternos en el valle de Roncal, y allí ver si pasamos o no al de Zuriza. Como, pasado Isaba, la carretera del puerto que pasa a este valle está totalmente helada (son las 7,30 a.m. aprox.), seguimos por el mismo eje, hacia Belagoa. Mi idea es hacer el Txardekagaña, que no conozco y parece bien bonito, un monte erguido.

Apuramos la subida hasta el refugio, patinando un par de veces; el Polo sube felizmente. En estos casos me siento tonto porque en cualquier momento el coche se te queda atrancado, o cruzado, y la armas. Además, queda menos de media hora para que empiece la jornada del quita-nieves, y no me gustaría que mi cochecito obstaculizase su paso.

Por suerte, y dada la infrestructura existente, nos cambiamos en el vestíbulo del refugio. Esto nos salva de pasar un rato realmente desagradable fuera, con una temperatura y un viento horrorosos.

El amanecer es precioso. La primera luz solar que llega al valle ilumina con el precioso color anaranjado la punta del Kartxela. El día promete precioso. Partimos hacia el Oeste. Nuestro camino, sobre nieve polvo (no tardo en echar de menos las raquetas), busca el collado entre Kartxela y Binbaleta (Ginbeleta). Abro huella, de momento. Provocando un curiosos fenómeno, que nos hace darnos la vuelta, un gran brazo de nubes entra del mar de nubes del norte entra por el collado a nuestra derecha, provocando una espesa niebla. No vemos nada y el frío es enorme. Ante la posibilidad de pérdida, y sin rastro del sol, volvemos sobre nuestra huella, que por poco perdemos, con la intención de subir al Lakora, que se encuentra soleado. Alberto abre huella sobre las laderas SO del pico. Llegamos al Lakora, donde saludamos a un alpinista con un par de “big-foots”, y por una cresta fácil más tarde al Lakhoura (1877m). Es éste el punto culminante, en territorio vasco-francés. Nos tomamos el caldo de sobre del termo, tras sacar varias fotos con cada una de las tres cámaras. Los montes del macizo de Lakora emergen sobre las nubes majestuosos. Más allá un blanco Ori impone su mole sobre Irati. Al Este, el gran Anie destaca, y el largo Izarbe se ve por muy poco.

El descenso lo efectuamos directamente hacia el refugio, siguiendo las trazas del susodihco “big-foot”. Otra vez nos cambiamos dentro del refugio. El episodio con más suspense acaece con el arranque del coche, por poco tengo que llamar a la grúa del RAC. Finalmente arranca, aleluyah, ¡del tirón hasta Donosti! [Son los “calentadores”, una especie de inyectores que sufren mucho con estas temperaturas en los motores diesel, y que cambio al día siguiente en Hernani].

Con una climatología amenazante y oscura cruzamos la A65 hacia Donosti. Ceno y me invade el mayor de los sueños, no puedo... estos madrugones de domingo...